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“Ven con amigas”: las invitaciones a veinteañeras ABC1 con las que algunos restaurantes buscan perfilar a su clientela

  • Writer: Diego Martorell
    Diego Martorell
  • May 26
  • 5 min read

Updated: 19 hours ago


Ya sea por selectividad, palo blanco o una inversión para generar boca a boca en el segmento objetivo, estos establecimientos evitan a los influencers masivos y en cambio optan por perfiles de nicho, usualmente universitarias populares de clase alta. 


Por Diego Martorell


Jacinta –le vamos a llamar así porque pidió ser anónima, al igual que las demás entrevistadas de este reportaje– es una estudiante de 20 años que solo tiene 900 seguidores. Está lejos de ser una influencer, al menos, masiva, de esas con cientos de miles de followers y visualizaciones millonarias. Pero es muy movida, dice.


– Un verano conocí a un grupo de tipos que se mueven en el rubro, con varios restaurantes y bares. La primera vez les dije, “oye, por qué no me dan un canje para ir con amigas”, y después me escribieron y me dieron los detalles. 


En su perfil sube fotos de carretes con conocidas de pelo amarillo, además de uno que otro evento taquilla y de viajes a una playa blanca con palmeras, vestida con las dos piezas que se suelen usar en una playa blanca con palmeras. 


Cuenta que una de las invitaciones habituales que recibe es de un restaurant en Nueva Costanera de ticket cercano a $60 mil, para que vaya con tres amigas y arme una mesa los viernes en la tarde.


– Algo que me llama la atención es que siempre los canjes son para mujeres. Una vez una amiga preguntó si podía ir con el pololo, y le dijeron que sí pero que él tenía que pagar, que no era parte de la invitación.


Dominga, de 25 años y un bronceado fascinante, tampoco se considera influencer, aunque tiene cuatro mil seguidores. También es una invitada frecuente de restaurantes de ese sector.


– Los dueños son hombres con mucha plata, empresarios que quieren que nosotras comamos por canje y seamos palo blanco, para que los viejos vayan y vean a cabras guapas que les llamen la atención, se arme ambiente y se queden desde el almuerzo hasta el pre de la noche.


-- Ojalá vieran mi cuenta bancaria... estamos lejos de ser empresarios con mucha plata. El rubro de los restaurantes es complicado. Hay algunas tardes en que quizás estamos vacíos entonces invitamos a gente para que nos ayuden a que se arme ambiente, pero nada más que eso-- responde el propietario de uno de los establecimientos a los que Dominga asiste con frecuencia.


Los restaurantes de ticket más alto normalmente evitan la publicidad muy evidente y en cambio prefieren hacer activaciones más sutiles, como las invitaciones descritas. Por su lado, los bares enfocados en jóvenes, con gastos que rondan los $25.000 por persona, invierten en perfiles de nicho para generar boca a boca dentro de su segmento.


– Por eso en vez de la influencer con millones de seguidores, prefieren a una más piola con contactos deseables, una mina conocida en el círculo pero de bajo perfil en las redes, normalmente egresada de algún colegio del sector oriente y estudiante de cierta universidad. 


En conversaciones con algunos propietarios y encargados de marketing de establecimientos, a Dominga le han confesado que antes de contactar a una invitada, la investigan para predecir el tipo de persona a la que va a llevar.


– Dicen que tienen miedo de que se vuelva chulo. En un caso les pasó que perdieron un poco el filtro, porque invitaban a alguien supuestamente “de bien” que después llegaba con mujeres muy vulgares que le restaban atractivo al restaurant. O también que aparecía algún futbolista tatuado y punk del equipo más popular del país, que obviamente generaba un buen consumo, pero que claramente no es el tipo de gente que quieren.


Según relatan las entrevistadas, en la mayoría de las invitaciones se les pide subir alguna storie a cambio, pero nunca de manera exigente. “No lo pintan como desesperados por publicidad, sino que para probar y después comentarlo con amigas”, explica una. “Algunas veces he ido y se me ha olvidado subir algo y todo bien, incluso me han invitado de nuevo”, cuenta otra.


Se podría suponer, entonces, que más que la comunicación a su red de seguidores, los negocios valoran su presencia en el local en un determinado momento.  


En los restaurantes los canjes suelen ser de entre $40 y $60 mil pesos por persona, y en el caso de los bares habitualmente incluyen una mesa con un consumo total de $100 mil. En algunos casos, por el valor del ticket y su reputación, los establecimientos son poco accesibles para universitarias, lo que hace que la invitación sea atractiva, percibida como un privilegio.


“En las primeras interacciones son más insistentes y claros con los objetivos y requisitos, pero después se vuelve como implícito”, cuenta Pascuala (21 años y tres mil seguidores), de 1.70 mts y ojos siberianos.


La contactan mayoritariamente por WhatsApp o redes sociales, directamente desde la cuenta del restaurant o a través de algún encargado de relaciones públicas. En algunos casos también se le han acercado agencias que convocan en un tono más transaccional y para cosas puntuales, como eventos y aperturas. 


– Normalmente infiero que la invitación es solo con amigas mujeres. Me ha pasado, por ejemplo, que me especifiquen que sean lindas, modelos o con presencia en redes sociales. Pero han sido muy pocas veces y la verdad no me he sentido cómoda.


A Olivia (25), modelo castaña de ojos pardos con casi cinco mil seguidores, casi siempre le piden acompañantes femeninas que “aporten cierto ambiente al lugar y a las fotos o contenido”.


– Muchas veces intentan hacerlo de una manera más orgánica, con mensajes tipo “te invitamos a conocer el lugar”, mencionando un presupuesto, una cantidad máxima de personas y diciendo algo como que, si me gusta, les ayude con un par de stories sobre la experiencia, platos o el lugar.


– ¿Te ha pasado que alguna vez no te guste y entonces no publiques nada?


–  La verdad no. Una vez un plato no me mató y lo subí igual.




*El texto fue editado para incorporar la versión de uno de los restaurantes aludidos, que no quiso aportar con su versión antes de la publicación. Los demás consultados no respondieron a nuestras preguntas.

**En este reportaje no se hacen juicios de valor ni menos se se insinúa la presencia de actos ilegales ni cuestionables más allá de lo expuesto. Solo se cumple con el rol periodístico de mostrar una realidad y generar discusión, documentada en este caso a través de múltiples testimonios, que son anónimos debido a la expresa solicitud de las entrevistadas. Así, las opiniones y descripciones son de ellas.

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